11/11/09
Caerse y levantar, fuerzas opuestas echando pulsos constantes que te tumban o te arrancan del suelo, dependiendo de quién gane. Fuerzas opuestas y salvajes que no tienen más razón de ser que enseñar al ser humano a existir.
Hoy la cosa va de fuerzas, porque siento que carezco de ellas. Carezco de fuerzas para enfrentarme al examen de mañana, al reto diario de sobrevivir en una burbuja de acero, a la dificultad de entender cómo se combina el instinto con la razón.
Carezco de fuerzas para resistir las tentaciones que tantísimo daño pueden llegar a hacer y, de hecho, suelen llegar a hacer.