11/15/09
Respire profundo y me limite a escuchar cosas
que sabia que me ibas a decir. No dije nada,
no iba a empezar de forma soberbia.
Te escuche de una forma tan atenta que hasta analizaba
aca palabra pronunciada por vos,
cada frase. Trabataba de entenderte, no podía.
Ya no. No quería hacerlo.
Nos dijimos cosas obvias, inevitablemente recurrí
a la ironía para que entiendas algunas de las
cosas que te decía.. Te molesto, lo note.
Para todo tenía una respuesta, no me calle.
Te diste cuenta. Estaba pasando lo que nunca
tendría que haber pasado... me había cansado
de escucharte, de entenderte y de tener que
justificarte. Tome la dedición de limitarme a
escucharte y no mezclar ningún tipo de
sentimientos ni tenerte piedad, igual no podía
mezclar nada.. ya no había nada y lo poco
que quedaba lo matabas con tus palabras llenas
de tristeza.
Terminamos lo nuestro, no tomamos nada,
estábamos nerviosos no sabíamos como reaccionar
ante tanta información junta.
Se te notaba cansado de la vida, de tu rutina, de
tu comodidad.. pero no hacías nada, todo seguía
tan estático que daba la impresión de aburrimiento y vació
profundo para quien lo miraba desde afuera.
Era el mundo perfecto hecho ironía.
Mientras tanto, yo me había prometido no opinar
sobre ciertas cosas, vos insistías, yo te conteste.
No pude, fui débil.
Te dije lo que te tenía que decir, me levante me fui,
nos fuimos. En mi viaje de vuelta me di cuenta de
que me había hecho realmente bien liberarme y
decirte todo lo que te tenía que decir..
Ahora me doy cuenta que por fin te deje ir, ya no
tengo que respirar profundo para hablarte, ni escucharte,
ni opinar. No tengo ganas, no quiero, no me interesa.
Te deje ir a vos, y a tu presente irónico.
Ahora es tu problema, siempre lo fue.
-m