entre las ramas de la vida se van desdibujando las figuras
de los mundos que alguna vez hemos construido
vamos escondiendo entre las hojas aquellas palabras que
en aquel instante escribimos, a veces la magia se diluye
entre las nubes y otras veces las palabras no hablan
porque los sentimientos presentes ya lo expresan todo
igualmente he de decir que es casi imposible perder el
deseo (aunque no sea habito) de jugar con la palabra
en los cuadernos ocultos que nos regalamos, quiza para
que algun dia otros ojos las descubran. una vez conoci
a una persona que solia decir que nosotros siempre
le escribimos a alguien. que la mayor parte de nuestras
palabras tienen un destinatario, quiza es hora de parar
de escribir y encontrar a quien le escribimos-