El 22 de Junio de 1986, fecha que tendría que figurar en los libros de historia, en el Estadio Azteca, por los Cuartos de Final, el rival a vencer para la Selección Argentina era Inglaterra, el primer encuentro entre ambas selecciones de fútbol luego de la guerra de Malvinas.
No era un partido de fútbol más para los jugadores argentinos en busca de su segunda Copa del Mundo, era un partido donde se le tenía que ganar al rival y también había que humillarlo.
No había que ganarle de cualquier forma, había que hacerlo sentir inferior y a la vez demostrarle lo mejor y lo peor que tienen los argentinos.
La picardía trasandina, tan detestada en el resto del mundo y la mayor de las maestrías y genialidades, tan envidiadas en los mismos lugares. Diego Armando Maradona hizo eso y mucho más.
Sobre ese partido recordaba Carlos Salvador Bilado: en cuartos de final se nos cruzó Inglaterra. Todos nosotros decíamos que era un partido más, pero lo sentíamos distinto. Algo muy especial nos recorría el pecho. Determinados sentimientos no se pueden bloquear. Éste era uno de ellos. Cualquiera podía darse cuenta de que había un clima extraño en el ambiente. Ganar ese partido fue una satisfacción muy grande.
Héctor Enrique, volante central del seleccionado argentino se confesaba años después: Íntimamente sabíamos que nos estábamos jugando algo más, aunque ni siquiera lo hablamos. En ese Mundial jugábamos todos los partidos con los dientes apretados y haciendo todo lo mejor posible, pero teníamos claro que si había que perder con alguien y quedar afuera, no tenía que ser justamente con Inglaterra. Ese partido lo jugamos con borceguíes .
El primer gol lo hizo Diego con su puño derecho, bajo la inocente mirada del árbitro tunecino Ali Ben Nasser, mas tarde Maradona declaró: YO NO LA TOQUÉ, FUE LA MANO DE DIOS.
On November 15 2005
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