Tú no eras para mí
11/10/09
Me volví loco y ya no podía ver nada más.
Y ahora despierto en mi habitación acolchada, a salvo de mi mismo, y veo que ya no soy feliz, que mi locura querida ha desaparecido y no tendría porque estar aquí.
Estoy triste porque tú sigues mirándome con tus ojitos llenos de chispas, llena de sonrisas porque estoy ahí, junto a ti, atado; y yo no sé ya sonreír, yo lloro cuando me dejas en las noches sólo.
Quiero gritar y maldecirme, porque no hay nada que ya pueda hacer, porque me siento impotente y querría ser tu prisionero una vez más, pero las camisas y los barrotes se han evaporado, y yo me arrodillaría para suplicarles que volvieran porque soy un pobre preso sin cárcel, y estoy perdido.
Caminaré como los demás sin alma una vez más, chocando contra ellos en los abarrotados días, con emociones dispersas, cabizbajo y gris.
Estaba claro que tú no eras para mí y yo no fui para ti, pero no me dejes porque cuando no te tengo es cuando más te necesito.
No dejes que olvide como era cuando salía el Sol junto a ti, no me dejes borrar la muerte del día debajo de nuestras sabanas, los abrazos que nos protegían.