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Es díficil a veces vivir porque se complican las cosas. Cada vida es un cuento, con una presentación, que suele ser genial o pésima, o ambos extremos juntos. Tenemos un conflicto, que se transforma de repente en miles y miles de problemas, dilemas fáciles y díficiles, hasta imposibles de resolver. Y por último nos llega el momento de ser felices para siempre, y eso para mi que no creo en la vida despues de la muerte, sino en la reencarnación no llega nunca. A quien no se le ilumina la mirada cada vez que conoce a esa persona, a ese ser que espero y buscó durante tanto tiempo? y si, a las personas anormales también. Pero cada uno de nosotros tiene una etapa final, aveces en agonía y otras veces demasiado. En cada uno de nosotros encontramos amor, odio, fuerza, valor, cobardía, coraje y muchas cualidades o defectos que nos acompañan a lo largo de nuestra vida. Pero muchas personas se olvidan de que tal vez puede quedarnos muy poco tiempo y necesitamos decir las cosas que pensamos y sentimos antes de que se termine el tiempo. Cuantas veces te moris de ganas de decir te amo pero no te animas, te da escalofríos el solo pensar como va a reaccionar la otra persona. Pero lamentablemente no buscamos una solución y nos quedamos callados. De un día para el otro, en un minuto, en un segundo, en un abrir y cerrar de ojos, nos vamos, y se terminó. Nos quedan los logros, los fracasos y toda la vida que pasamos, las maldades y las cosas buenas, todo, pero todo está escrito en un legajo, como el de la secundaria, la universidad. Maldita sea la hora en que perdi a mi amor, malditas las palabras que no se dejan salir, maldito mi corazón que no se deja abrir, maldito sea el instante en que te marchaste; dejándome tan sola y tan descuidada, tan aburrida en la vida, ahora quiero llorar.