Alfonso me comunicó hace escasos minutos la muerte de mi (y seguramente, vuestro) luthier favorito: Pablo Seoane. Recuerdo cuando fui por primera vez a la consulta, en Conxo. A mi padre se lo había recomendado nosequién y Pablo, con cara risueña y trato afable, cogió mi Squier Strato (quién no tuvo esto por su primera guitarra?) y me la dejó "niquelá". Al entrar en su taller te perdías entre tanto instrumento, una Gibson 335, un bajo Danelectro (de Mikelini??), unas guitarras jevis, una foto de su mítica guitarra vieira ( http://www.peatom.info/images/2008/08/22/1467516.revista.jpg ), una reverb de cinta, un ampli rickenbacker.... Me encantaba ir a dejar/coger guitarras, él manoseó y mimó todas mis guitarras. Recuerdo su sorpresa con la Harmony Silhouette (guitarra enana, que pesa 1k y suena a gloria), "parece de xoguete pero, como sona, mira, mira...". La lista de espera, ahora ya obsoleta, era larga. Todos sus clientes le recordaremos amigablemente y, sin duda, deja un hueco vacío en el alma de nuestras guitarras. Tuve el honor de pasar este año unas cuantas veces por ahí y de ser uno de sus últimos clientes (con la Harmony Rocket de mi hermano), de la que también me habó bien -estas guitarras sen alma* nin nada, que ben soan pero, coa música que tocas non sei como non compras unha guitarra "boa"- me decía mientras la probaba tocando algún acorde novena mal puesto. En fin, la noticia me ha dejado un poco anodadado, con lo juvenil que era el pobre Pablo... Santiago está de luto, y las guitarras sonarán desafinadas y desangeladas un tiempo.
*alma: la movida de dentro del mástil que lo mantiene tieso y puedes regular, bla bla bla.