Miraras a los ojos turbios del pasado ahora, antes que sea tarde. Con la mirada histórica; de penas desoídas, de orgullos derribados, de miserias malditas, de lágrimas cansadas, de hambres no satisfechas, de cristos sangrantes sobre las barricadas, de afrentas dolorosas de muertes humillantes (¡Que rebeldía virgen, de odio tierno y terrible te subirá por las entrañas!) con las pupilas aceradas de rencor, cargaras la valija de culpas y castigos sobre tus hombros, despacito... Tomaras cualquier arma de un calibre cualquiera si es posible de fuego, gruesa y breve, y oprimirás el gatillo dulcemente, sin detenerte a pensarlo demasiado; sin olvidar que la detonación, es un desafió martirizado, una advertencia firme, recordando que la bala, es una lágrima certera, una palabra no escuchada. No sentirás remordimientos: ellos no lo merecen. Si te impresiona su sangre derramada, recordaras la nuestra, largamente olvidada... Y cuando el futuro, te dedique una bala con tu nombre, no dudaras en aceptarla como una decisión incuestionable, y no iras a decirme que no te lo advertí:
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ES TIEMPO DE MORIR
Miraras a los ojos turbios del pasado
ahora, antes que sea tarde.
Con la mirada histórica;
de penas desoídas,
de orgullos derribados,
de miserias malditas,
de lágrimas cansadas,
de hambres no satisfechas,
de cristos sangrantes sobre las barricadas,
de afrentas dolorosas
de muertes humillantes
(¡Que rebeldía virgen, de odio tierno y terrible te subirá por las entrañas!)
con las pupilas aceradas de rencor,
cargaras la valija de culpas y castigos
sobre tus hombros,
despacito...
Tomaras cualquier arma de un calibre cualquiera
si es posible
de fuego,
gruesa y breve,
y oprimirás el gatillo dulcemente,
sin detenerte a pensarlo demasiado;
sin olvidar que la detonación,
es un desafió martirizado,
una advertencia firme,
recordando que la bala,
es una lágrima certera,
una palabra no escuchada.
No sentirás remordimientos:
ellos no lo merecen.
Si te impresiona su sangre derramada,
recordaras la nuestra,
largamente olvidada...
Y cuando el futuro,
te dedique una bala con tu nombre,
no dudaras en aceptarla
como una decisión incuestionable,
y no iras a decirme
que no te lo advertí: