Que si tú te vas, yo no respiro.
11/29/09
No sé si lo estoy haciendo mal, no sé si lo estoy haciendo bien; en este sitio hay demasiada luz; la luz da vueltas y mi mundo se desmorona...
El impacto de las gotas de lluvia me despertó temprano y me sentí vacía. La almohada estaba tirada en el suelo y mis sentimientos se habían escapado, mi moral estaba lejos y yo no tenía ganas de ir detrás de ella. El tiempo acompañaba a mis expectativas para el día; como no: domingo. Y, por si fuera poco, el termómetro no paraba de gritar "¡eh! ¡Como salgas de la cama vas a producir un aumento en el calentamiento global!" Pero ¡bah! ¿que sabrá un termómetro? Los avances médicos pueden esperar cuando la mitad de mi vida se ha ido a tirarse por un acantilado.
A tientas por la casa y sin querer ver lo que tenía delante conseguí pronunciar alguna que otra palabra, pero mi capacidad de razonamiento había decidido abandonarme. Pues que bien, ¿no? ¡Qué bonitos son los domingos! Y qué pocas fuerzas me quedan, que ya ni para meterme en la cama y dejar todo en manos del destino... ¿Y qué hago? Estoy perdida, no puedo con mi cuerpo, no tengo sentimientos ni razón y ni siquiera abrazar a mi almohada podría llevarse mi agonía.
Entonces una voz me gritó ¡VALOR! pero yo entendí ¡AMOR! O no. Quizá me gritase "¡ten valor, amor!" O qué sé yo... Solo pensaba "¿amor? ¡no es amor!" Pero a oscuras mi mente está más desordenada que todas esas intensas luces que dan tantas vueltas... Y descubrí que mi valor nunca había existido, y que el amor se había cansado de mandarme señales con carteles de neón. ¡Pues estamos apañados!
A rastras todo el día, dando palos de ciego y provocando a tontas y a locas, propiciando situaciones que ni yo misma iba a ser capaz de afrontar minutos después conseguí llegar al acantilado por el que estaban a punto de saltar la mitad de mi vida, mis sentimientos, la razón y mis pocas fuerzas. En cuanto me vieron, saltaron. Pero corrí. Corrí más de lo que jamás he corrido y correré. Mis ojos se empaparon en lágrimas, sentí una puñalada en el corazón y un profundo sentimiento de culpa: ¡siento! Para la razón era demasiado tarde, había caído.
Y aquí estoy, sujetando con todas mis fuerzas la mitad de mi vida, que me mira diciéndome "es tu decisión, o me sueltas o me dejas ser parte de tu vida; pero decide" y yo, idiota, casi suelto. Casi, pero aún estoy a tiempo.
- Sube, que te necesito a mi lado.
l otro día estuve en p-pio xDD y em acorde de ti
Muaa (L)