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Dio un mordisquito al pedazo de la mano derecha para ver el efecto y al instante sinti? un rudo golpe en la barbilla. ?La barbilla le hab?a chocado con los pies!
Se asust? mucho con este cambio tan repentino, pero comprendi? que estaba disminuyendo r?pidamente de tama?o, que no hab?a por tanto tiempo que perder y que deb?a apresurarse a morder el otro pedazo. Ten?a la mand?bula tan apretada contra los pies que resultaba dif?cil abrir la boca, pero lo consigui? al fin, y pudo tragar un trocito del pedazo de seta que ten?a en la mano izquierda.
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??Vaya, por fin tengo libre la cabeza!?, se dijo Alicia con alivio, pero el alivio se transform? inmediatamente en alarma, al advertir que hab?a perdido de vista sus propios hombros: todo lo que pod?a ver, al mirar hacia abajo, era un largu?simo pedazo de cuello, que parec?a brotar como un tallo del mar de hojas verdes que se extend?a muy por debajo de ella.
--©Qu? puede ser todo este verde? --dijo Alicia--. ©Y d?nde se habr?n marchado mis hombros? Y, oh mis pobres manos, ©c?mo es que no puedo veros?
Mientras hablaba mov?a las manos, pero no pareci? conseguir ning?n resultado, salvo un ligero estremecimiento que agit? aquella verde hojarasca distante. Como no hab?a modo de que sus manos subieran hasta su cabeza, decidi? bajar la cabeza hasta las manos, y descubri? con entusiasmo que su cuello se doblaba con mucha facilidad en cualquier direcci?n, como una serpiente. Acababa de lograr que su cabeza descendiera por el aire en un gracioso zigzag y se dispon?a a introducirla entre las hojas, que descubri? no eran m?s que las copas de los ?rboles bajo los que antes hab?a estado paseando, cuando un agudo silbido la hizo retroceder a toda prisa. Una gran paloma se precipitaba contra su cabeza y la golpeaba violentamente con las alas.
--?Serpiente! --chill? la paloma.
--?Yo no soy una serpiente! --protest? Alicia
protest? Alicia muy indignada--. ?Y d?jame en paz!
--?Serpiente, m?s que serpiente! --sigui? la Paloma, aunque en un tono menos convencido, y a?adi? en una especie de sollozo--: ?Lo he intentado todo, y nada ha dado resultado!
--No tengo la menor idea de lo que usted est? diciendo! --dijo Alicia.
--Lo he intentado en las ra?ces de los ?rboles, y lo he intentado en las riberas, y lo he intentado en los setos --sigui? la Paloma, sin escuchar lo que Alicia le dec?a--. ?Pero siempre estas serpientes! ?No hay modo de librarse de ellas!
Alicia se sent?a cada vez m?s confusa, pero pens? que de nada servir?a todo lo que ella pudiera decir ahora y que era mejor esperar a que la Paloma terminara su discurso.
--?Como si no fuera ya bastante engorro empollar los huevos! --dijo la Paloma--. ?Encima hay que guardarlos d?a y noche contra las serpientes! ?No he podido pegar ojo durante tres semanas!
--Siento mucho que sufra usted tantas molestias --dijo Alicia, que empezaba a comprender el significado de las palabras de la Paloma. --?Y justo cuando elijo el ?rbol m?s alto del bosque --continu? la Paloma, levantando la voz en un chillido--, y justo cuando me cre?a por fin libre de ellas, tienen que empezar a bajar culebreando desde el cielo! ?Qu? asco de serpientes!
--Pero le digo que yo no soy una serpiente. Yo soy una... Yo soy una...
--Bueno, qu? eres, pues? --dijo la Paloma--. ?Veamos qu? demonios inventas ahora!
--Soy... soy una ni?ita --dijo Alicia, llena de d
--Bueno, qu? eres, pues? --dijo la Paloma--. ?Veamos qu? demonios inventas ahora!
--Soy... soy una ni?ita --dijo Alicia, llena de dudas, pues ten?a muy presentes todos los cambios que hab?a sufrido a lo largo del d?a.
--?A otro con este cuento! --respondi? la Paloma, en tono del m?s profundo desprecio--. He visto montones de ni?itas a lo largo de mi vida, ?pero ninguna que tuviera un cuello como el tuyo! ?No, no! Eres una serpiente, y de nada sirve negarlo. ?Supongo que ahora me dir?s que en tu vida te has zampado un huevo!
--Bueno, huevos si he comido --reconoci? Alicia, que siempre dec?a la verdad--. Pero es que las ni?as tambi?n comen huevos, igual que las serpientes, sabe.
--No lo creo --dijo la Paloma--, pero, si es verdad que comen huevos, entonces no son m?s que una variedad de serpientes, y eso es todo.
Era una idea tan nueva para Alicia, que qued? muda durante uno o dos minutos, lo que dio oportunidad a la Paloma de a?adir:
--?Est?s buscando huevos! ?Si lo sabr? yo! ?Y qu? m?s me da a m? que seas una ni?a o una serpiente?
--?Pues a m? s? me da! --se apresur? a declarar Alicia--. Y adem?s da la casualidad de que no estoy buscando huevos. Y aunque estuviera buscando huevos, no querr?a los tuyos: no me gustan crudos.
--Bueno, pues entonces, l?rgate --gru?o la Paloma, mientras se volv?a a colocar en el nido.
Alicia se sumergi? trabajosamente entre los ?rboles.
El cuello se le enredaba entre las ramas y ten?a que pararse a cada momento para liberarlo. Al cabo de un rato, record? que todav?a ten?a los pedazos de seta, y puso cuidadosamente manos a la obra, mordisqueando primero uno y luego el otro, y creciendo unas veces y decreciendo otras, hasta que consigui? recuperar su estatura normal.
Hac?a tanto tiempo que no hab?a tenido un tama?o ni siquiera aproximado al suyo, que al principio se le hizo un poco extra?o. Pero no le cost? mucho acostumbrarse y empez? a hablar consigo misma como sol?a.
--?Vaya, he realizado la mitad de mi plan! ?Qu? desconcertantes son estos cambios! ?No puede estar una segura de lo que va a ser al minuto siguiente! Lo cierto es que he recobrado mi estatura normal. El pr?ximo objetivo es entrar en aquel precioso jard?n... Me pregunto c?mo me las arreglar? para lograrlo.
Mientras dec?a estas palabras, lleg? a un claro del bosque, donde se alzaba una casita de poco m?s de un metro de altura.
--Sea quien sea el que viva all? --pens? Alicia--, no puedo presentarme con este tama?o. ?Se morir?an del susto!
Asi pues, empez? a mordisquear una vez m?s el pedacito de la mano derecha, Y no se atrevi? a acercarse a la casita hasta haber reducido su propio tama?o a unos veinte cent?metros.
Jajajaja... te re cebaste con el cuento, pero vale la pena.
Alta pelicula esa!
Bueno locura, un saludo!
Nico
HOY precisamente tube una fiesta de te para celebrarle el feliz no cumpleaños a un amigo
feliz feliz no cumpleaños
a ti!
a TU!
QUEEE GROSOOOOOO!
POR DIOS AAMO ESA PELICULAA
CUANTAS PIPAS HABRA FUMADO EL DIRECTOR
JJAJAJ
QE BUENA PELII!
SOS UN GROSOO :) POR POSTEARLO
(L)
jajajajajaj
muy bueno...
no me acuerdo en que dibujo retro se canta sobre mr sandman... qeu tambien es una onda asi...
bueno...
holaaa
somos una banda de pendejos/as de lanus...
hacemos nada paresido a alguna banda nacional...
escuchanos!!
http://www.myspace.com/thehankerdinosaurs
http://www.myspace.com/thehankerdinosaurs
http://www.myspace.com/thehankerdinosaurs
http://www.myspace.com/thehankerdinosaurs
un saludoooo!!!
buenisimoo
se zarpa Alicia... (L)
White Rabbit - Jefferson Airplane
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One pill makes you larger
And one pill makes you small
And the ones that mother gives you
Don't do anything at all
Go ask Alice
When she's ten feet tall
And if you go chasing rabbits
And you know you're going to fall
Tell 'em a hookah smoking caterpillar
Has given you the call
Recall Alice
When she was just small
When men on the chessboard
Get up and tell you where to go
And you've just had some kind of mushroom
And your mind is moving slow
Go ask Alice
I think she'll know
When logic and proportion
Have fallen sloppy dead
And the White Knight is talking backwards
And the Red Queen's "off with her head!"
Remember what the dormouse said;
"FEED YOUR HEAD
FEED your head"
ya q estamos dejo el tema..jeje
besos..
buena vibra..
_\|/_
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--Bueno, me gustaria ser un poco m?s alta, si a usted no le importa. ?Siete cent?metros es una estatura tan insignificante!
?Es una estatura perfecta! --dijo la Oruga muy enfadada, irgui?ndose cuan larga era (med?a exactamente siete cent?metros).
--?Pero yo no estoy acostumbrada a medir siete cent?metros! se lament? la pobre Alicia con voz lastimera, mientras pensaba para sus adentros: ??Ojal? estas criaturas no se ofendieran tan f?cilmente!?
--Ya te ir?s acostumbrando --dijo la Oruga, y volvi? a meterse la pipa en la boca y empez? otra vez a fumar.
Esta vez Alicia esper? pacientemente a que se decidiera a hablar de nuevo. Al cabo de uno o dos minutos la Oruga se sac? la pipa de la boca, dio unos bostezos y se desperez?. Despu?s baj? de la seta y empez? a deslizarse por la hierba, al tiempo que dec?a:
--Un lado te har? crecer, y el otro lado te har? disminuir
--Un lado ©de qu?? El otro lado ©de que? --se dijo Alicia para sus adentros.
--De la seta --dijo la Oruga, como si la ni?a se lo hubiera preguntado en voz alta.
Y al cabo de unos instantes se perdi? de vista.
Alicia se qued? un rato contemplando pensativa la seta, en un intento de descubrir cu?les ser?an sus dos lados, y, como era perfectamente redonda, el problema no resultaba nada f?cil. As? pues, extendi? los brazos todo lo que pudo alrededor de la seta y arranc? con cada mano un pedacito.
--Y ahora --se dijo--, ©cu?l ser? cu?l?
Dio un mordisquito al pedazo de la mano derecha para ver