"A veces la realidad puede ser tan surrealista"
Llueve y eso me adormece, penetro atravesando nubes de vapor a un mundo irreal y tantas veces visitado, un lugar donde los temores se funden con fantasías, donde el sol se puede eclipsar con una mancha de miedo, las posibilidades son infinitas en esta realidad paralela, y sin tiempo que perder la mente se concentra en un punto interno y profundo donde habita nuestro verdadero ser, que registra cada unos de los hechos y nuestras posibles acciones, no siempre correctas no siempre realizadas.
Mas este lugar tiene un nexo con nuestra diaria realidad, confundiendo términos a diestra y siniestra al punto de no saber si estamos sumergidos en un sueño o simplemente es un día normal de un octubre común de un año vulgar. Recordar épocas pasadas y situaciones viejas, pronosticar hechos de un futuro cercano o lejano, tener la constante sensación de déjà vu que a veces nos persigue aún cuando tenemos los ojos abiertos.
Otro sueño distinto se puede trazar cuando uno aún no cierra los ojos, esos tildes que nos tumban mirando a un lugar fijo con la boca abierta y la respiración lenta, imaginando alguna hipótesis desvariada o viendo con claridad cosas que antes nos parecían borrosas y enredadas. Tan profundo que algunos chorrean baba como si el cerebro se diese el lujo de declararse en huelga y se va a pasear a rincones inexplorados con mares de materia gris.
Imaginar que tal vez somos productos de algún sueño, que somos parte de la imaginación de algún ser superior. Mucha filosofía se escribió al respecto y la verdad que no me interesa profundizar en un tema en el cual hay tantos misterios que tratar de resolverlo no solo sería utópico sino que le sacaría la gracia a la maravillosamente intrincada acción de soñar.
He padecido de continuas noches donde me es esquivo este mundo imaginario, noches donde el negro se ocupa del papel principal y lo convierte en un monologo de oscuridad, donde las fantasías y aún los temores mismos se sientan en la banca de suplentes a la expectativa de entrar en escena y ocupa el lugar que por naturaleza le corresponde. Inciertas son esas horas en que la luna esta en lo alto del firmamento, un gusto amargo habita en tu boca al despertar, esa sensación de vacío, unida a una inexplicable sensación de que te olvidaste de algo, que te falta algo. Y de la misma forma que se instala el manto negro se levanta y todo vuelve a la normalidad de una hora a la otra, y como si nada hubiese pasado ya estamos de nuevo soñando cosas sin sentido.
Como una ventana a la locura propia y dejando libre cualquier deseo irrefrenable, nos adentramos en una aventura. Cuántas veces habremos soñado que nos caemos de algún sitio, con lugares familiares que nunca hemos visto, con personas que de día son algo y ahí se muestran ocupando otro lugar en nuestras relevantes vidas?.
Tanto escribir al respecto me dieron ganas de comprar un pasaje y emprender de vuelta la travesía, total este destino no tiene precio.
Soñar es gratis, pero puede costarnos la vida.
Adieu.-
Pulqui
Soñar es gratis, pero puede costarnos la vida.
dale, escribi el libro!. lo kiero autografiado, y y y .
besotes.