Avatar 1_rio_de_janeiro

A CALFUCURA NIETO DEL CACIQUE JUAN CALFUCURA

QUIEN FUE CALFUCURA ADEMAS DEL ABUELO DEL BEATO ARGENTINO CEFERINO NAMUNCURA?

Cuando Juan Martín de Rosas en 1834 tomó la decisión de hacer venir desde Chile a un cacique mapuche acompañado por 800 guerreros para lograr controlar las tribus pampeanas, la historia argentina exotérica (y la esotérica, también) dieron un vuelco. Ese momento marcó el principio de medio siglo de dominio indígena de las pampas, regido por una dinastía legendaria, que como nunca antes logró poner en jaque al gobierno de Buenos Aires.
El líder de los mapuches se llamaba Juan Calfucurá, un hombre de 68 años que ostentaba en su linaje el poder de la Piedra. Efectivamente, su familia era de la tribu de los Cura, los Piedra en idioma mapuche.
“Los indios araucanos (mapuches) arrebatan a la naturaleza un nombre y lo aplican a sus familias, modificándolo sucesivamente por medio de la acumulación de adjetivos. De ésta manera forman sus nombre propios con uno general de estirpe o linaje y otro que individualiza.”

Cuenta la leyenda que Calfucurá tomó su nombre del hecho que cuando se hallaba a orillas de un río en sus primeros años de vida se vio sorprendido por la caída de una piedra azul. De allí entonces su nombre y su poder mágico.
Porque los caciques no solamente ostentaban el poder físico sino también el sobrenatural. Más allá de la existencia de las Machi, shamanes de la cultura mapuche, los caciques eran los portadores del toki o insignia de mando.

“Calfucurá era como un dios;
cuando hacía Nguillatún
todos tenían que darle lo que él pedía.
En los malones
–cuando se veía urgido–
él pedía una lluvia o un viento
que levantaba las piedras
y los huinca tenían que volverse.
A lo mejor tenía un Pichi-Pillán.
Era una piedra en forma de persona,
ese es el que le daba la fuerza
para ir a la guerra”.
(Relato de José Carril Pircunche, de Cajón, cerca de Temuco)

Estanislao Zeballos en una obra que trasunta un injustificado odio racial para con los indígenas cita (1) ciertas apreciaciones sobre la figura de Calfucurá que afirman:
“Es muy popular, trata a todos con amabilidad, dándoles a unos el título de hermano, pariente o cuñado, a otros el de tíos, primos o suegros. Pero la sola idea que tienen los indios de que adivina, es suficiente para que se apodere de todos o un respeto profundo o un terror espantoso. Hay indios culpables que esquivan ser vistos por Callvucurá.
Su carácter altivo y supersticioso lo hace más temible aún, tanto que se cree que siempre es afortunado en todo, porque sus obras son inspiración de Dios. Esto él mismo lo dice. Se tiene hasta en el concepto de adivino, por cuya razón nadie se permite hablar mal de su persona”
Indudablemente, las descripciones se ajustan a una persona con ciertas características atípicas. Reafirmo tal apreciación con el agregado de su vitalidad de longevidad. Cuando comenzó su reinado en las Pampas tenía casi 70 años y por casi cuatro décadas ejerció el poder. Falleciendo a la edad de 108 tras sufrir una aplastante derrota en la batalla de San Carlos al ser traicionado por su otrora aliado Catriel.
Que extraño poder tenía esa piedra para permitir que un hombre llegara a esa edad en una época de continuos padecimientos e interminables guerras. No olvidemos que su padre, también septuagenario, Huente Curá acompañó al general José de San Martín en etapas del cruce de la Cordillera de los Andes y en la batalla de Chacabuco que significó la liberación de Chile.
Álvaro Yunque describe así a Juan Calfucurá (piedra azul): "Valiente, audaz, hombre de guerra, no de trabajo, como todo primitivo, infiel a los pactos -como el cristiano, por otra parte- receloso y astuto". Como muchos grandes líderes de la historia, se dejaba ver poco. Además, hacía creer que tenía poderes de adivino. En Choele Choel el cacique vivió con sus 32 mujeres. De estatura más bien baja, de cuerpo fornido, cabeza grande y ojos penetrantes, se lo recuerda como una personalidad imponente.
Carlos Martínez Sarasola afirma:
“Estos jefes eran hombres especiales. Poseedores del don de la palabra; con atributos de sacralidad; considerados en muchos casos con poderes especiales que los hacían excepcionales. Muchos eran adivinos. Solían tener visiones y sueños cuyos significados luego interpretaban en beneficio de sus comunidades. Con sus piedras sagradas, como esa de color azul que el mismo Calfucurá encontró siendo aún un adolescente y que lo acompañó desde entonces señalándole su camino de liderazgo y aún su propio nombre (Calfu: azul; curá: piedra).
Los grandes caciques eran algo más que jefes de la guerra. Representaban una cosmovisión y un mundo espiritual, que a su vez permitió el sostenimiento de la identidad y la autonomía indígena por un tiempo muy prolongado”.
“Lo que no pudo morir fue su espíritu, encarnado en los actuales descendientes, y también en la necesidad creciente de cada vez más personas de recuperar valores como el respeto a la naturaleza y a todos los seres vivos; el sentido




On November 28 2010 210 Views



Avatar 1_rio_de_janeiro

1_rio_de_janeiro On 28/11/2010

. No tiene ninguna forma...se llama Tokicura y se baja del cielo, en la tormenta. (Ruca Choroi, 8 de Enero de 1974)

Algunas referencias indican que la posesión de la piedra puede acarrear enfermedades al mismísimo poseedor.”Dicen que la piedra lo come”.
Incluso se afirma que el cacique Namuncurá le había entregado esa piedra a Juan Domingo Perón. La guardaban en una caja de piedra o de hierro.

Resumiendo, es posible concluir que existen varios elementos concurrentes en las historias de las piedras mágicas. En líneas generales parecen estar apreciablemente vinculadas a los aspectos negativos o malignos. Por lo tanto aquellos que las poseen ostentan el poder pero al mismo tiempo generan un temor supersticioso que los transforman en intocables. Le temen y a la vez los respetan. Tal el caso de Calfucurá.

fin del texto completo


Avatar 1_rio_de_janeiro

1_rio_de_janeiro On 28/11/2010

“La piedra esa que tiene Callfucurá, dicen que cuando la manda a alguna parte a hacer alguna cosa, dicen que camina la piedra. Camina así no más, arrastrándose. Y mi hermana dice que acá en Picún Leufú, dice que había encontrado una piedra como esa. Cuando estaba jugando… que se yo. Entonces la piedra venía del lado de ella, cuando se disparó, cuando mi madre fue a ver esa piedra, ya había desaparecido. No la vio más. Esa le habría dado suerte. Pero a mi nada, nunca. Mi hermana no la vio más tampoco. Pero esa piedra tiene que agarrarla. Tiene que saber mucho, hay que saber mucho como manejarla, señora. Si usted no sabe como manejarla, esa piedra puede terminar con su familia...Lo come... y hace de piedra no más, pero no es piedra ésa.
La forma tiene... que formaba como lagartija, dicen. Si, como lagartija, pero no tiene cola. Dicen que la cabeza tiene forma de lagartija, pero no tiene...no tiene, a cabecita, dicen...así como lagartija. Pero tiene ojos…parece que con los ojos no ve nada, pero forma de ojos no más tiene, pero no tiene ojos, dicen. Eso, el dueño, es Callfucurá. La piedra se llama curá. Callfucurá, Namuncurá... Color verde. (Aluminé, Neuquén 11 de Febrero de 1973)

¿Qué es el Cherrufe? Ese de diablo... ese diablo, los que hacían gualicho, esos lo tienen. Viene de Chile. En Chile hay mucho de ése, dicen que lo traen de Chile. Son piedras que corren como gente. No es la piedra del rayo, esa es buena piedra, piedra limpita. No tiene ninguna forma...se llama T


Avatar 1_rio_de_janeiro

1_rio_de_janeiro On 28/11/2010

el sentido comunitario de la existencia; lo imprescindible de la conexión con lo sagrado. Esa conexión que muchos de los grandes lonkos corporizaban en sus piedras, esas mismas que hoy en día algunos paisanos piensan que llegan desde arriba, fabricadas por los mapuches del cielo en las noches de tormenta”.
“...el toqui curá baja en la tormenta.
Eso hay arriba, porque arriba también
tenemos mucho mapuche arriba...
que ellos fabrican, hacen sus cosas”
(Amaranto Aigo, ex lonko, comunidad Ruca Choroi, febrero 2001)

Más allá de la utilización de estas piedras sagradas parece probable que existieran otros métodos para adquirir el poder. Veamos el siguiente párrafo citado por Rodolfo Lenz en sus Estudios Araucanos de 1896:
“Cerca de Curamalal en la Argentina hay, según dicen los indios, una cueva que está bajo la protección de seres sobrenaturales; parece que allá se puede alcanzar el don de ser invulnerable”.
Geográficamente podemos situar estas elevaciones en las inmediaciones de la actual ciudad de Pigüé. Las Grutas más conocidas son: Gruta de Cura-Malal (135 m de altura), Gruta de los Espíritus (entrada de 12 m2 y penetración hasta 80m), Gruta del Esqueleto (12m de profundidad, deviene el nombre del hallazgo de un esqueleto humano en 1883), Cueva del Diablo (curiosa abertura en la roca, dio albergue a la tribu del Cacique Pici-Huinca, en ella se encontraron pinturas rupestres representando figuras humanas, la luna y el sol).

“La piedra esa que tiene Callfucurá,





Tag - Felicidad
Loading ...