7/14/09
Te vi asomar la cabeza por el cristal, habías venido, estaba contenta de volver a tenerte que me tropecé mientras corrí a abrirte la puerta. Había sido un viaje largo pero me alegraba que estuvieras allí. Salté encima de ti y te besé por todas partes. Te amaba con locura y tu lo sabías. Aunque nos hubieramos enfadado, aunque fuese capaz de romper un plato en tu cabeza, sabías cuánto te quería.
Aquella noche no dormí en ningún momento, ni siquiera después de quedarme axhausta tras un rato de sexo. Me quedé mirandote, con una sonrisa en la cara que, hasta a veces, se convertía en risa o, incluso, en lágrimas. Te había echado de menos, echaba de menos mirarte en mi cama, o prepararte el café, o que me hicieras cosquillas.
Siempre había sido una chica autosufiente, no me gustaba estar rodeada de mucha gente pero tu te habías colado en mi vida y yo, ya, ni siquiera quería remediarlo.
Ama, ama, y ensancha el alma.
Que bonito texto :)