Por aquella epoca vivía bastante bien, me dedicaba a hacer algunos trabajillos de falsificacion para el jefe. Era una mezcla entre satisfacción personal y ambición y me encantaba. Llegamos incluso a crear mejores entradas que los propios cines, con una calidad que engañaria a cualquier detector. Una pena que todo se fuera al traste. Maldita sea, aquel chivato nos costo muy caro.
"Uno doble que sepa como un triple"